Jue 21 Jun 2007
Confesión incredula de una gran mentira.
Posted by Alex under La invención de Dulcinea
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Jue 21 Jun 2007
Posted by Alex under La invención de Dulcinea
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Jue 21 Jun 2007
Posted by maria under Encantamiento, Lo real y lo imaginado, María
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—Pero ¿qué dirás cuando te diga yo ahora como, entre otras infinitas cosas y maravillas que me mostró Montesinos, las cuales despacio y a sus tiempos te las iré contando en el discurso de nuestro viaje, por no ser todas deste lugar, me mostró tres labradoras que por aquellos amenísimos campos iban saltando y brincando como cabras, y apenas las hube visto, cuando conocí ser la una la sin par Dulcinea del Toboso, y las otras dos aquellas mismas labradoras que venían con ella, que hallamos a la salida del Toboso? Pregunté a Montesinos si las conocía; respondióme que no, pero que él imaginaba que debían de ser algunas señoras principales encantadas, que pocos días había que en aquellos prados habían parecido, y que no me maravillase desto, porque allí estaban otras muchas señoras de los pasados y presentes siglos encantadas en diferentes y estrañas figuras, entre las cuales conocía él a la reina Ginebra y su dueña Quintañona, escanciando el vino a Lanzarote «cuando de Bretaña vino».

Este fragmento pertenece al capítulo XXIII, cuyo título es De las admirables cosas que el estremado don Quijote contó que había visto en la profunda cueva de Montesinos, cuya imposibilidad y grandeza hace que se tenga esta aventura por apócrifa.
En este fragmento se narra la salida de Don Quijote de la misteriosa cueva de Montesinos. Este sale arrastrado por la cuerda que tiene sujetada por la cintura. Al salir, emocionado, le explica a Sancho, su experiencia dentro de la cueva: La procesión que la amada de montesinos hacia cada dia, la tumba de su amigo muerto y una curiosa imagen de las tres labradoras brincando como cabras en un campo…etc
Este capitulo se puede relacinar con el capitulo XXXII, de titulo De la respuesta que dio don Quijote a su reprehensor, con otros graves y graciosos sucesos, en que en la cena con los duques tambien se cita esta misma aventura tratando de explicar su cuncurrecente encuentro con su señora Dulcinea encantada.
Este capitulo puede caracterizarse por la gran imaginación que Don Quijote puede tener al imaginarse todo el escenario construido de la cuava de Montesinos.
Mie 20 Jun 2007
Posted by Alex under General
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—Pero ¿qué dirás cuando te diga yo ahora como, entre otras infinitas cosas y maravillas que me mostró Montesinos, las cuales despacio y a sus tiempos te las iré contando en el discurso de nuestro viaje, por no ser todas deste lugar, me mostró tres labradoras que por aquellos amenísimos campos iban saltando y brincando como cabras, y apenas las hube visto, cuando conocí ser la una la sin par Dulcinea del Toboso, y las otras dos aquellas mismas labradoras que venían con ella, que hallamos a la salida del Toboso? Pregunté a Montesinos si las conocía; respondióme que no, pero que él imaginaba que debían de ser algunas señoras principales encantadas, que pocos días había que en aquellos prados habían parecido, y que no me maravillase desto, porque allí estaban otras muchas señoras de los pasados y presentes siglos encantadas en diferentes y estrañas figuras, entre las cuales conocía él a la reina Ginebra y su dueña Quintañona, escanciando el vino a Lanzarote «cuando de Bretaña vino».

Este fragmento pertenece al capitulo XIII de la segunda parte de Don Quijote, cuyo título es “Algunas señoras principales encantadas”. En este fragmento se narra el momento de la historia imaginaria que cuenta Don Quijote a los duques en el cual ve a dulcinea y a sus dos damas encantadas con el mismo maleficio que tenían a la salida del Toboso y que hacia verlas como si fueran aldeanas. Aunque en el Toboso si que eran tres aldeanas lo que había visto. Pero Don Quijote ante la insistencia de Sancho en que era Dulcinea y, tal vez, porqué esto coincidía con la idea que tiene él de lo que le tiene que pasar a un caballero andante, se lo creyó ya que, para el, pone en evidencia que en alguna parte hay algún tipo de mago que quiere su fracaso y también le da nuevas aventuras que hacer por su dama, Ambas cosas son tópicos típicos de la vida de un caballero andante. También en este fragmento, Don Quijote, en su historia de fantasía, compara a la fama y el poder social de Dulcinea con de figuras tan famosas como Ginebra, imagino que por que cuanto más estatus tenga la dama, más fama tendrá el caballero que la sirva.
Mar 19 Jun 2007
Posted by Carles under Encantamiento, Carles
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—Levántate, Sancho —dijo a este punto don Quijote—, que ya veo que la fortuna, de mi mal no harta, tiene tomados los caminos todos por donde pueda venir algún contento a esta ánima mezquina que tengo en las carnes. Y tú, ¡oh estremo del valor que puede desearse, término de la humana gentileza, único remedio deste afligido corazón que te adora!, ya que el maligno encantador me persigue y ha puesto nubes y cataratas en mis ojos, y para solo ellos y no para otros ha mudado y transformado tu sin igual hermosura y rostro en el de una labradora pobre, si ya también el mío no le ha cambiado en el de algún vestiglo, para hacerle aborrecible a tus ojos, no dejes de mirarme blanda y amorosamente, echando de ver en esta sumisión y arrodillamiento que a tu contrahecha hermosura hago la humildad con que mi alma te adora.

Este es un fragmento perteneciente al capítulo X de la segunda parte, llamado Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos.
En esta parte se narra el diálogo entre Don Quijote y Sancho mientras esperan a las aldeanas que se acercan. Sancho le a dicho a Don Quijote que una de esas damas es Dulcinea. Pero lo que su amo no sabe es que Sancho esta mintiendo. Quijote no cree a Sancho porque no puede llegar a pensar que una de esas tres damas tan vulgares y feas sea Dulcinea siendo como el dice un dama noble.
Este fragmento puede estar relacionado con el anterior capítulo donde habla de como los dos hombres llegan hasta la aldea donde vive Dulciena y como Don Quijote cuenta a Sancho que nunca a visto a Dulcinea y que está enamorado “de oidas”. A causa de esto a Sancho se le llega a ocurrir la mentira de que una de las campesinas era Dulcinea porque Don Qijote no tenía pruebas de que no era ella, ya que nunca la ha visto.
Mar 19 Jun 2007
Posted by kristian under General, Kristian
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No hay más que decir —dijo la duquesa—. Pero si, con todo eso, hemos de dar crédito a la historia que del señor don Quijote de pocos días a esta parte ha salido a la luz del mundo, con general aplauso de las gentes, della se colige, si mal no me acuerdo, que nunca vuesa merced ha visto a la señora Dulcinea, y que esta tal señora no es en el mundo, sino que es dama fantástica, que vuesa merced la engendró y parió en su entendimiento, y la pintó con todas aquellas gracias y perfeciones que quiso.—En eso hay mucho que decir —respondió don Quijote—. Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fantástica o no es fantástica; y estas no son de las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo. Ni yo engendré ni parí a mi señora, puesto que la contemplo como conviene que sea una dama que contenga en sí las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo, como son hermosa sin tacha, grave sin soberbia, amorosa con honestidad, agradecida por cortés, cortés por bien criada, y, finalmente, alta por linaje, a causa que sobre la buena sangre resplandece y campea la hermosura con más grados de perfeción que en las hermosas humildemente nacidas
Este texto pertenece al capítulo XXXI de la obra cumbre de la literatura española “Don Quijote de la Mancha”, cuyo título es “Que trata de muchas y grandes cosas”. En este capítulo conversan la duquesa y Don Quijote, debatiendo sobre si Dulcinea es real o imaginaria. El protagonista mantiene que es real, por lo tanto la duquesa se burla de él. Don Quijote le replica afirmando que si es real, o que al menos no es totalmente seguro que sea imaginaria. Este capítulo sigue un modelo petrarquista, ya que Don Quijote enuncia una serie de facultades sobre Dulcinea, un personaje inventado que aparece en la historia, es decir, que sigue el modelo nombrado anteriormente
Lun 18 Jun 2007
Posted by Bárbara under Encantamiento, Bárbara
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—Levántate, Sancho —dijo a este punto don Quijote—, que ya veo que la fortuna, de mi mal no harta, tiene tomados los caminos todos por donde pueda venir algún contento a esta ánima mezquina que tengo en las carnes. Y tú, ¡oh estremo del valor que puede desearse, término de la humana gentileza, único remedio deste afligido corazón que te adora!, ya que el maligno encantador me persigue y ha puesto nubes y cataratas en mis ojos, y para solo ellos y no para otros ha mudado y transformado tu sin igual hermosura y rostro en el de una labradora pobre, si ya también el mío no le ha cambiado en el de algún vestiglo, para hacerle aborrecible a tus ojos, no dejes de mirarme blanda y amorosamente, echando de ver en esta sumisión y arrodillamiento que a tu contrahecha hermosura hago la humildad con que mi alma te adora.

Este es un fragmento del capítulo X que pertenece a la parte II del Quijote de Miguel de Cervantes.En este fragmento se encuentran Don Quijote y Sancho esperando a la supuesta Dulcinea que viene en caballo con sus damas, sin embargo, Don Quijote no sabes que es una trama ya que Sancho se inventa que tres mujeres que vienen de labrar con sus borricos son las dos damas de Dulcinea y ella misma, según Sancho Dulcinea queria ver a su caballero. Don Quijote que nada ma verla dice de ella que no es su Dulcinea acaba pensando que le han encantado los ojos para verla fea, pero ya que Sancho la ve tan hermosa (entra dentro de la mentira decir que es hermosa) don Quijote piensa que la han encantado a ella.
Lun 18 Jun 2007
Posted by maria under Encantamiento, María
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Preguntó la duquesa a don Quijote que qué nuevas tenía de la señora Dulcinea y que si le había enviado aquellos días algunos presentes de gigantes o malandrines, pues no podía dejar de haber vencido muchos. A lo que don Quijote respondió:
—Señora mía, mis desgracias, aunque tuvieron principio, nunca tendrán fin. Gigantes he vencido, y follones y malandrines le he enviado, pero ¿adónde la habían de hallar, si está encantada y vuelta en la más fea labradora que imaginar se puede?
—No sé —dijo Sancho Panza—, a mí me parece la más hermosa criatura del mundo: a lo menos en la ligereza y en el brincar, bien sé yo que no dará ella la ventaja a un volteador; a buena fe, señora duquesa, así salta desde el suelo sobre una borrica como si fuera un gato.
—¿Habéisla visto vos encantada, Sancho? —preguntó el duque.
—¡Y cómo si la he visto! —respondió Sancho—. Pues ¿quién diablos sino yo fue el primero que cayó en el achaque del encantorio? ¡Tan encantada está como mi padre.

Este fragmento pertenece al capítulo XXXII, cuyo título es De la respuesta que dio don Quijote a su reprehensor, con otros graves y graciosos sucesos.
En este fragmento se narra el final de la cena que Don Quijote y Sancho comparten con los duques. En un intento de burla, tras contar la aventura de la cueva de Montesinos, la Duquesa le pregunta a Don Quijote que si sabe algo de la señora Dulcinea, o mejor dicho, de la labradora fea en la que se había convertido. Explicándole que aun no la había visto desencantada le pregunto a Sancho si el la había visto desencantada, pero no. Tal actuación hacia Sancho de creerse las palabras de Don Quijote que la duquesa parecía pensar que Sancho se lo creía todo, pero en realidad no era así.
Este fragmento se podía relacionar con el capitulo XXIII: De las admirables cosas que el estremado don Quijote contó que había visto en la profunda cueva de Montesinos, cuya imposibilidad y grandeza hace que se tenga esta aventura por apócrifa, en la que se cuenta la aventura nombrada en el fragmento anterior
Este fragmento se caracteriza por la gran ironía con la que Don Quijote responde a las preguntas formuladas por la duquesa y el apoyo que Sancho hacia su amo, sabiendo las intenciones de los duques.
Lun 18 Jun 2007
Posted by miguel under Sabios encantadores, Sentimientos de Sancho, Miguel
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¡Oh tú, gloria y honor de cuantos visten
las túnicas de acero y de diamante,
luz y farol, sendero, norte y guía
de aquellos que, dejando el torpe sueño
y las ociosas plumas, se acomodan
a usar el ejercicio intolerable
de las sangrientas y pesadas armas!
A ti digo, ¡oh varón como se debe
por jamás alabado!, a ti, valiente
juntamente y discreto don Quijote,
de la Mancha esplendor, de España estrella,
que para recobrar su estado primo
la sin par Dulcinea del Toboso
es menester que Sancho tu escudero
se dé tres mil azotes y trecientos
en ambas sus valientes posaderas,
al aire descubiertas, y de modo,
que le escuezan, le amarguen y le enfaden.
Y en esto se resuelven todos cuantos
de su desgracia han sido los autores,
y a esto es mi venida, mis señores.—¡Voto a tal! —dijo a esta sazón Sancho—. No digo yo tres mil azotes, pero así me daré yo tres como tres puñaladas. ¡Válate el diablo por modo de desencantar! ¡Yo no sé qué tienen que ver mis posas con los encantos! ¡Par Dios que si el señor Merlín no ha hallado otra manera como desencantar a la señora Dulcinea del Toboso, encantada se podrá ir a la sepultura!
—Tomaros he yo —dijo don Quijote—, don villano, harto de ajos, y amarraros he a un árbol, desnudo como vuestra madre os parió, y no digo yo tres mil y trecientos, sino seis mil y seiscientos azotes os daré, tan bien pegados, que no se os caigan a tres mil y trecientos tirones. Y no me repliquéis palabra, que os arrancaré el alma.

Este fragmento pertenece al capítulo XXXIV del Quijote de Miguel de Cervantes que se titula Que cuenta de la noticia que se tuvo de como desencantar a la sin par Dulcinrea del Toboso, que es una de las aventuras más famosas deste libro. En este capítulo se nos narra de cómo Sancho y Don Quijote se enteran de la manera de desencantar a Dulcinea.
En este fragmento Merlin le dice a Sancho y a Don Quijote cómo desencantar a Dulcinea y Don Quijote le dice a Sancho lo que le hará para conseguirlo.
En este fragmento se hace referencia al capítulo XXIII en el que Don Quijote baja a la cueva de Montesinos y este le dice a Don Quijote que recibirá noticia de como desencantar a Dulcinea.
Lun 18 Jun 2007
Posted by Alex under Tópicos caballerescos, Alex
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Don Quijote y Sancho llegan a Sierra Morena. Allí encuentran muchos bienes que desconocen de quien pueden ser, preguntando por el lugar, finalmente saben de quien se trata y de casualidad lo encuentran.

—Lo que sabré yo decir —dijo el cabrero— es que habrá al pie de seis meses, poco más a menos, que llegó a una majada de pastores que estará como tres leguas deste lugar un mancebo de gentil talle y apostura, caballero sobre esa mesma mula que ahí está muerta, y con el mesmo cojín y maleta que decís que hallastes y no tocastes. Preguntónos que cuál parte desta sierra era la más áspera y escondida; dijímosle que era esta donde ahora estamos, y es ansí la verdad, porque si entráis media legua más adentro, quizá no acertaréis a salir: y estoy maravillado de cómo habéis podido llegar aquí, porque no hay camino ni senda que a este lugar encamine. Digo, pues, que en oyendo nuestra respuesta el mancebo volvió las riendas y encaminó hacia el lugar donde le señalamos, dejándonos a todos contentos de su buen talle y admirados de su demanda y de la priesa con que le víamos caminar y volverse hacia la sierra; y desde entonces nunca más le vimos, hasta que desde allí a algunos días salió al camino a uno de nuestros pastores y, sin decille nada, se llegó a él y le dio muchas puñadas y coces, y luego se fue a la borrica del hato y le quitó cuanto pan y queso en ella traía; y con estraña ligereza, hecho esto, se volvió a emboscar en la sierra.
Lun 18 Jun 2007
Posted by toni under Dulcinea, Encantamiento, Petrarquismo, La invención de Dulcinea, Toni
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Preguntó la duquesa a don Quijote que qué nuevas tenía de la señora Dulcinea y que si le había enviado aquellos días algunos presentes de gigantes o malandrines, pues no podía dejar de haber vencido muchos. A lo que don Quijote respondió:
—Señora mía, mis desgracias, aunque tuvieron principio, nunca tendrán fin. Gigantes he vencido, y follones y malandrines le he enviado, pero ¿adónde la habían de hallar, si está encantada y vuelta en la más fea labradora que imaginar se puede?
—No sé —dijo Sancho Panza—, a mí me parece la más hermosa criatura del mundo: a lo menos en la ligereza y en el brincar, bien sé yo que no dará ella la ventaja a un volteador; a buena fe, señora duquesa, así salta desde el suelo sobre una borrica como si fuera un gato.
—¿Habéisla visto vos encantada, Sancho? —preguntó el duque.
—¡Y cómo si la he visto! —respondió Sancho—. Pues ¿quién diablos sino yo fue el primero que cayó en el achaque del encantorio? ¡Tan encantada está como mi padre!
Este fragmento pertenece al capítulo XXXI de la segunda parte del Quijote cuyo título “es que trata de muchas y grandes cosas”. En este capítulo nos narra como Don Quijote y Sancho llegan a casa de los duqes que habían leido la primera parte y se intetan burlar de ellos tratándolo a Don Quijote como caballero.
En este fragmento le cuenta Don Quijote a la duquesa que dulcinea estaba encantada y que es una labradora. Aquello se lo había hecho creer Sancho, también se hace referencia al capitulo X donde Sancho le miente a Don Quijote, diciéndole que había visto Dulcinea con dos de sus sirvientas, en este fragmento se observan características del petrarquismo por parte de Don quijote para decribirle a la Duques Dulcinea.